8 de julio de 2011

Asakusa

Hoy en la academia hemos estado haciendo caligrafía, dibujando algunos kanji, la verdad es que engancha y Takahashi-sensei nos daba algunas nociones, como que al apoyar el pincel tienes que pensar "aquí empieza" y al acabar el trazo dejarlo un momento reposar y pensar "aquí termina". Las artes japonesas suelen basarse bastante en la concentración y la interiorización de los sentimientos y sensaciones que produce cada acción que se lleva a cabo, creo que poco a poco lo voy entendiendo mejor.

Como al salir de clase (no os preocupéis que esto no se parece a la serie) volvimos a casa a comer, del agotamiento me he quedado echándome la siesta y ya con un grato dolor de cabeza he perdido toda la tarde reposando, así que os cuento nuestra visita de ayer a Asakusa. Este distrito fue todo un descubrimiento, no solamente por el famoso templo que se erige allí, sino por el ambiente que se respira en las calles (por suerte no especialmente llenas de gente) y las incontables tiendas y puestos de comida. El templo budista es el más antiguo de Tokio, se llama Senso-ji y está dedicado a Kannon, la diosa de la misericordia.

Al bajar de la estación se puede ver la Tokyo Sky Tree, que todavía no está terminada del todo, es la estructura más alta de Japón con más de 630 metros.

Edificio de la cerveza Asahi, tiene una forma muy interesante...

Puerta Kaminari-mon.

Según pasas la puerta te encuentras con este pasillo, es Nakamise, paseo con infinidad de tiendas, sobre todo de típicos regalitos para que los turistas se gasten el dinero.

Puerta Hozo-mon. Las estructuras metálicas no son típicas, están puestas para estropear las fotos...

Llegando a la sala Kannon-do.

Pagoda de 5 pisos.

Aquí tenemos a nuestra modelo echando 100 yenes y sacando el palito de la caja con un número. Acto seguido se coge un papel del cajón con el numerito que te ha tocado y tachán, ya tienes tu omikuji.

Un omikuji es una predicción de tu fortuna (que es sagrada al obtenerla en un templo) y como podéis ver, me salió mala fortuna (tengo una suerte increíble).

Cuando la fortuna es desfavorable, se anuda para que se quede aquí y no me persiga por toda la eternidad.


Lo último son fotos de los jardines que rodean al templo. Hace dos días estuvimos en un templo shintoísta donde el omikuji era bastante mejor que en esta ocasión, a ver si saco tiempo y os cuento aquella visitilla que hicimos con los compañeros de clase. Pasad todos un buen fin de semana y dejadme algún comentario, ratillas.

6 de julio de 2011

Caprichos, curiosidades y frikadas vol. 1

Y es el volumen 1 porque me da la sensación que habrá unos cuantos más, porque aquí cada día pasa algo diferente, curioso y/o interesante.

Comenzando por nuestra llegada, dos de las costumbres japonesas que ya sabíamos, pero que siempre llaman la atención. En el hotel donde nos alojamos el primer día nos encontramos esto:

Seguro que a todos os suena, al entrar en las casas hay un pequeño espacio donde tienes que quitarte los zapatos y ponerte unas zapatillas para poder pasar. Lo que me sorprendió fue que también tuviéramos que hacerlo en el hotel. Me parece una buena forma de no ensuciar tanto.

Normalmente los japoneses tienen una ducha separada de la bañera, primero se lavan en esa ducha para luego meterse limpios y poder darse un baño, en muchas casas toda la familia aprovecha ese mismo agua para bañarse, de ahí que se duchen antes de entrar.

Aquí no se puede fumar en la calle, y en España montando todo ese jaleo por no poder fumar en los bares, como lo prohíban también en la vía pública estallará la revolución. En esta ciudad tienen unos espacios habilitados para que puedan fumar. Lo impactante es que en muchos recreativos sí que está permitido. Mirad qué señal tan mona:


Esta tarde en una estación vi a un monje y me recordó a tantos animes y películas donde salen. Creo recordar que van de peregrinación sin nada y piden limosna para poder continuar, pero volveré a informarme bien.


Ahora mismo, tras casi una semana en Tokio, tenemos un montón de bolsas de basura apiladas en la entrada, no me extraña que ya tengamos una compañera de piso llamada cuqui. Tienen varios tipos de basura: las botellas de plástico y periódicos que se reciclan se sacan a la calle para que los recojan una vez a la semana; el metal, bombillas y cosas por el estilo se sacan dos veces al mes; y lo más increíble, el resto de basura (orgánica, plásticos, etc) que se incinera tras recogerla, se saca dos veces a la semana (¿cómo pueden sobrevivir sacando sólo dos veces la basura? eso es el paraíso de los bichos), no acabo de entenderlo. Relacionado con ésto decir que no hay contenedores, las bolsas se dejan en la calle, al lado de la señal correspondiente. Tampoco hay papeleras, pero me dicen por aquí que tiene más que ver con ataques terroristas o algo por el estilo.




Pasemos a "caprichos", lo escribo entrecomillado porque lo primero que pongo es la compra grande que hicimos al llegar, lo cual es de primera necesidad, pero como no entendemos bien japonés (por lo que no sabemos exactamente qué es cada cosa) y nos encantan las tonteriucas, dejémoslo en algo intermedio. 

Las galletas de la izquierda están muy malas, ni comparación con las del mercadona, pero el café de oreo está muy muy rico.

Casi todo pasta, aquí no nos faltan los hidratos. Lo que está justo en el centro se utiliza para echar en el arroz blanco y le da un sabor riquísimo, ya me he comprado otro que es de algas saladas.
Luego tenemos en los supermercados (o conbinis) unas bandejas (bentos) con comidita preparada, hay de muchos tipos y no son nada caras, perfecto para solteros (ay si tuviéramos esto en Bilbao).
En cada esquina de la ciudad hay máquinas que venden agua y refrescos (no me extraña, probabilidades de deshidratación con este calor: 99%) y voy probando lo que me atrevo.


Una lata de café con leche fresquito. Gran invento, sí, señor.

Té frío. Está muy bueno, además en los restaurantes te sirven gratis todo el que quieras y en verano te lo ponen con hielo, me estoy aficionando.
Otra cosa curiosa sobre comida que ya había visto en otros blogs, en algunos restaurantes tienen escaparates con platos de plástico imitando a la comida que sirven dentro y justo hoy también lo hemos visto en una pastelería:



Por último, las frikadas no pueden faltar. ¿Por qué hay mangas a un euro? ¡Estos japoneses nos llevan años de ventaja! Ya tengo en mis manos el primer tomo de One piece y otro especial. Por ahora me estoy controlando a pesar de haber estado en tiendas enormes de manga, anime y merchandising. Me despido con mi querido Luffy.

4 de julio de 2011

Comienza la semana tokiota

Y para empezar con ganas la semana, fuimos a hacer la inscripción a la escuela y claro, teníamos que rellenar montones de papeles, hacer exámenes, entrevistas, bailar una jota... bueno, eso último creo que no. En fin, que nos marearon durante casi 3 horas, la mañana perdida en eso, claro. Mañana empiezan las clases de verdad de la buena, a ver si me quito el óxido de encima y empiezo a soltarme a hablar, que les entiendo casi todo, pero tengo un nudo en la lengua que necesito desatar. Lo bueno fue descubrir por fin la belleza masculina japonesa, pero me sigo quedando con lo que tengo en mi país ;)

Hoy no os aburro con nuestras historietas de perdidos en Tokio porque me parece que una vez al día mínimo nos tenemos que perder como buenos guiris que somos. Directamente os enseño lo más interesante de la tarde, que ha sido la visita al observatorio del Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio en el barrio de Shinjuku, donde también está la oficina de turismo y pudimos agenciarnos un mapa, que buena falta nos hacía. Y ha sido bueno, bonito y barato, señores, las vistas a 202 metros de altura desde el piso 45 del primer edificio son espectaculares, la entrada es gratis y tienes una guía en inglés. Sólo una pequeñísima pega, como había bastante neblina no se podía ver el Fuji desde allí.


En el barrio de shinjuku se encuentran reunidos los rascacielos más altos.

El parque Gyoen es enorme e impresiona ver tanto verde entre tal cantidad de edificios.

El hotel de "lost in translation".

Aquí es donde debería verse el Fuji.

Y este es el edifico donde se encuentra dicho observatorio.
El trol soy yo, pero el edificio tan curioso que parece que tiene un ojo es una escuela con más de cien mil alumnos (si entendí bien a la guía, claro).

Pateando el barrio de Shinjuku nos encontramos con otro contraste, el santuario de Hanazono. Aunque no sea un templo impresionante, no está mal ver algo tradicional entre tanto cemento y cristal.



Os dejo algunas fotos más de Shinjuku y de Kabukicho (el barrio del "entretenimiento", a ver quién pilla lo de las comillas), me abstengo de más comentarios porque de nuevo el cansancio no me deja pensar con claridad, pero que sepáis que también tengo fotos guardadas de cosas curiosas, frikadas, etc., cuando tenga unas cuantas publico un post sobre ello.

Salas recreativas por doquier, me recuerda a los "Toy" de nuestra infancia...

Aquí muchísima gente va en bici, tienes que tener cuidado y apartarte cada dos por tres, pero ninguno lleva casco y eso está muy mal, me sorprende que no les obliguen a utilizarlo.




3 de julio de 2011

Domingo de excursión

Por fin hemos completado nuestro primer día sin maletas ni viajes en Tokio y creo que como siga así todo el mes tendréis que venir a por mis restos, porque con el calor agobiante y las palizas a andar me convertiré en un charquito caliente.

Mi estimado compañero de viaje ha tenido la consideración de despertarme excesivamente temprano (el pobre se despertó a las 4 y ya no podía dormir más), intenté con todas mis fuerzas volver a quedarme dormida, pero a las 7 tuve que rendirme y levantarme a desayunar. Para poder aprovechar el día, a las 8:30 de la mañana ya salíamos por la puerta (normalmente no salgo a esa hora ni para ir a trabajar), cómo es posible que ya haga calor a esas horas?! No me basta ni con las dos duchas que me hacen falta como mínimo al día.

Decidimos ir al parque de Ueno, que con el tren y esta tarjetita monedero tan mona que nos facilita tanto la vida se llega en sólo media horita (las distancias aquí dan miedo, os lo aseguro).


El susodicho parque es una zona verde bastante grande (algo que se echa bastante de menos en Bilbao) con cosas tan dispares como museos, un zoológico, templos, un lago con barquitas... Como somos unos animados e inquietos gaijines, decidimos lo primero de todo meternos a visitar el Museo Nacional de Tokio, que cuenta con cuatro edificios más uno que está cerrado por reformas y que mediante la pintura, la arquitectura y la escultura, repasa la historia del arte en Japón y otros países asiáticos. Es grandecito y ya hemos estado casi 3 horitas, pero se estaba tan a gusto con el aire acondicionado...

Aquí la menda en los jardines del museo.

Lo que más me gustó fue la colección de katanas y armaduras de samuráis, pero se me acabó la batería del móvil y tengo que esperar a que me pasen las fotos.

Utensilios que utilizaban los Ainu para cazar.

Al salir nos metimos directamente en el zoo, que ya tiene de nuevo pandas y es una atracción que parece gustar mucho a la gente local, se escuchaban un montón de "kawai!" a nuestro alrededor (quiere decir "qué mono!"). Es interesante ver algo chino en Japón ;)

Cuando nos cansamos de tanto animalito (varios sólo enseñaban su trasero) salimos a ver el resto del parque y encontramos un templo con los típicos puestecillos de comida y probé el Takoyaki (una especie de pulpo rebozado), estaba delicioso. Después como se hace en estos templos, me purifiqué con el agua y unos cazos puestos para tal efecto, nos echamos el humo de incienso encima y tras echar unas moneditas le di al gong. Siento la falta de imágenes, pero estaba sin batería en la cámara.


Delicious!

Perdonad las pintas.



Luego seguimos dando vueltas por el parque e incluso al salir nos metimos por callejuelas y acabamos en una que parecía algo destinada a ciertos placeres. Os pongo alguna foto más del parque:

Laguito con barquitas como en el Retiro.


Este es el auténtico "último samurái"


Como seguíamos teniendo tiempo por la tarde nos acercamos a Yanaka, un barrio que más bien parece un pueblecito, algo más tradicional, con unos cuantos templos y calles muy animadas llenas de puestecitos y tienducas de artesanía en las que casi caímos en la tentación de comprar de todo, pero hay que aguantar, que todavía nos queda mucho tiempo. Os dejo con unas fotos de este barrio y me echo a dormir, que hemos estado 12 horas fuera de un lado para otro y ya no aguanto más. Oyasumi!





2 de julio de 2011

Primeros días en Tokio

Estoy un poco cansada ya, pero hago un esfuerzo por vosotros, que sé que estáis deseando saber más cosas de mi viaje.

Creo que en dos días que llevamos aquí ya nos hemos perdido mil veces, encima nos cuesta entender las explicaciones de la gente (que te ofrecen amablemente, por supuesto) porque parece que se nos ha olvidado todo el japonés que hemos aprendido hasta ahora. Eso sí, mira que suspendí el C1, pero aquí estoy practicando bastante inglés, me decían que casi nadie lo hablaba (dicho por mi compañera de piso, que es japonesa, para que conste en acta), pero en todos los sitios donde necesitas que te informen, siempre hay alguien que sabe inglés, lo cual es un alivio.

Nos despertamos hoy en el hotel muy pronto, por haber dormido poco y mal (jet-lag? nervios?), así que ya estábamos a primera hora en la oficina donde nos daban las llaves del apartamento donde nos quedamos este mes. Una chica que hablaba un eigo estupendo nos hizo leer y firmar miles de papeles, que sólo nos quedamos un mes! No me puedo creer que tengamos que hacer los mismos trámites que si nos quedáramos un año... Tras acordarlo todo y pagar el correspondiente alquiler, nos fuimos hacia el apartamento, que estaba un poco lejos de allí. Por fin cogimos el primer tren para mezclarnos con los habitantes de ojos rasgados, lo mismo visto desde lejos ayer mismo parecía una película. Y se cumple lo que siempre se lee por internet: hacen cola para entrar al tren, van todos mirando los móviles, calladitos... Muy japoneses ellos. Por cierto, hablando de estudios sociológicos, por ahora nos parece que muchas japonesas están demasiado delgadas, llevan ropa quizá un pelín escasa y unos taconazos que parecen velocirraptores (como diría mi hermana). Lo de la ropa lo comprendo porque aquí a pesar de no tener una temperatura tan alta, hay una humedad que supera los umbrales de lo soportable por el ser humano, todo el día sudando y pegajosa, sales de la ducha y comienza el ciclo otra vez, este clima es bastante agobiante.

Sigo que empiezo a divagar y ya no hay quien me pare. Llegamos mapa en mano al apartamento (y gracias a una señora muy maja que nos vio como dos pingüinos en un garaje), es un poco cutrecillo, pero para un mes no me quejo, además la zona donde están las camas nos parece más grande de lo que pensábamos.


Una lavadora por habitación que dentro no caben.

Lo de la derecha es un futón.
 
Justo después de inspeccionar el piso fuimos a hacer la compra, pero eso os lo cuento en otro post, que se lo merece.
Después de comer decidimos ir a echar un vistazo al camino hasta la academia (son 40 minutazos andando) y nos hemos perdido más que nunca, pero al final con nuestra intuición y la ayuda de una pareja muy amable, logramos encontrar la escuela por otro camino, al volver parecía que lleváramos toda la vida viviendo aquí (no me lo creo ni yo). Por cierto, de casualidad nos encontramos unos templos, pero no sabemos qué nombre tienen ni nada, tendremos que investigar.



Y yo lo dejo ya que veo las teclas borrosas y no responden correctamente los dedos a los estímulos nerviosos que envía el cerebro, además uno que yo me sé ya hace rato que está roncando.  Mañana seguro que improvisamos una bonita excursión. Oyasumi!